14 de diciembre de 2010

En la boca del Imperio

En Houston, a las puertas de entrar en el Imperio...

La estupefacción de Alfrediano me inquieta. "¿Qué le pasa, pues?"

- "Esto es un imperio de muerte".

- "Ya, ya sé, pero no me venga ahora con esas".

- "Malditos sean todos los pasaportes".

- "Y ¿qué le hacemos?" (Veo que nuestro querido colibrí empieza a enrojecer más de lo normal su pelaje, a medida que nos acercamos a esas bocas de infrarojos, dizque que sensor de ¿seguridad?). "Y si le dicen, ¿va a pasar por ahí dentro?".

- "¡¡¡De ninguna manera!!! ¿Dónde quedó la dignidad de los colibríes? Además, eso insano"

- "¿Y cómo se va a negar?"

- "Pues negándome"

13 de diciembre de 2010

Cante jondo, en el cielo de la Alhambra

La mirada triste de Alfrediano le delata.

"El mariachi está de luto... de luto está el mariachi. Por su primo, el flamenco, por su maestro el Enrique".

Pues eso.

Descanse en paz, señor Morente.


12 de diciembre de 2010

De sabuesos y mininos

Charlaba con el pájaro parlante, me diga colibrí mariachi...

"Dice Mourinho, el entrenador del Madrid, que si no tiene perro tendrá que salir a jugar con gato"

(me mira con cara de suficiencia, antes de exclamar:)

"Gato blanco o gato negro, lo importante es que cace ratones".

11 de diciembre de 2010

La silla vacía de Estocolmo

"¿Te fijaste en la silla vacía de Estocolmo?", me pregunta Alfrediano.

"¿En cuál? ¿La del Nobel chino?", le miro desconcertado.

"No, la que espera a Assange".

...

Curioso premio este del Nobel de la Paz, entregado, entre otros, a Henry Kissinger. Sin duda, pacífico personaje, con pacíficas intenciones.

Este año se lo dieron Liu Xiaobo, preso chino. Por todos los lados, circulan elogios hacia su persona. Sin sumar ni restar méritos, ¿cuántos le conocen? Muchos de los que expresan su ampulosa admiración, ¿podrían explicar su actividad?

Otro Nobel de la Paz, Barak Obama, con reconocidos méritos para tal premio (¡¡¿¿??!!) califica el trabajo de Wikileaks de "actos deplorables".

Entretanto, Assange, su fundador, permanece preso e incomunicado en Londres.

A la espera de ser llevado a Estocolmo.

(Me dice Alfrediano que ahí les queda... para que ahora se diviertan con el juego de las similitudes y las diferencias... entre Xiaobo y Assange; entre China y Estados Unidos; entre el Nobel y el calabozo; entre una silla y la otra).

10 de diciembre de 2010

Con (o sin) permiso

Todo empezó aquella mañana de otoño a 35º en Monterrey...

Recuerdo que miraba embelesado por la ventana, intentando calcularle al sol cuantos rayos tenía, cuando ese extraño pajarraco (perdón, ¿dije pajarraco? quería decir señor colibrí) se posó en el quicio de mi contacto con el mundo, trastocando mi ordenado desorden.

"Fiuuuuuu, fiuuuuuu... ¡Señor! deje de lado aburridas aventuras, historias incompletas y sueños sin cumplir que su solución llegó a la misma puerta de su casa". No pude por menos que reprocharle, "si viene de parte de Slim, la respuesta es NO, me niego a darle más dinero a Telcel, no le debo nada a su pinche compañía".

"Pendejo gachupín, no entiende nada, ni quinientos años de arrepentimiento les bastó. Ante sus ojos tiene al mejor, al único e inegualable, intérprete de mariachi de todo México y alrededores, el increíble Alfrediano".

De nombre completo Alfredo Emiliano (según cuentan -bueno, cuenta él- lo de Alfredo le viene por el amor que su madre destilaba por el gran José Alfredo; y lo de Emiliano, por el legendario Zapata, a quien su padre veneraba), Alfrediano es un colibrí, de profesión mariachi que, poco a poco, pierde la voz por, según él, "una terrible enfermedad llamada capitalismo, donde el aire respira impuro y las voces mueren de silencio".

Para hacer el cuento breve, no entendía demasiado bien qué esperaba de mí ese pajarraco -ejem, perdón, señor colibrí-... "mire, gachupín, la mala conciencia ya no se vale, ahora tienen que reponer lo que quitaron". Perplejo le respondí, "si está hablando de lana, ya no tengo ni para pagar la factura de Slim". Me reprendió severo: "ayyyyyy, se piensan que nosotros somos como ustedes, que sólo se mueven por dinero. Escuche atentamente, como estrella del mariachi, y representante de colibríes sin fronteras, le requiero para una alta misión. Elevadísima. Como nunca antes tuvo en sus manos. Y digo sus manos, porque de eso me serviré"...

(Al rato)

"No, no y no... me niego, me niego, ya tuve uno, y no, sólo me dio problemas y, además, fui inconstante. ¿Para qué? Hay muchos, vaya a por otro más experimentado. No tengo tiempo. No. Ni ganas. ¡Que noooo!".

Bueno, ni modo, aquí me tienen. La exigencia (a punta de pico), ¡ups! dizque propuesta, de Alfrediano fue esta. Sí. La de abrir un blog. "Mire, gachu, yo pongo las ideas y usted escribe, con sus torpes dedotes, lo que yo le dicte, y entretando busca por la Internet qué más cosas ocurren y las vamos poniendo acá en mi blog -¿¿perdón?? inciso, querrá decir NUESTRO-, pues eso, en mi blog".

No entendía el porqué de tanto empeño con lo del dichoso blog... "No tenga duda, esto es un espacio de alumbramiento, nuestra arma será la letra, esa que algún día volveré a cantar, cuando muera el capital. Entonces, mi lacayo, podrá llevarme la maleta en mi gira mundial, cuando recorra del Sur al Norte llevando, de nuevo, mi mariachi, con voz clara y melodía fraternal".

No sé ni cuándo ni cómo ni de qué manera. Pero aquí nos encontrarán. Como hormiguitas ("¡¡colibríes!!", reprocha Alfrediano), enlazando y contando historias, vídeos, mensajes, activismos y todo aquello que sirva para poner negro sobre blanco -es decir, rojo y verde- sobre este sistema a extinguir, que tanto mal, al menos a los colibríes, está haciendo.

... Pues eso, con (o sin) permisito. Que la culpa no es mía.